Rodada Nocturna

La vida en la Ciudad de Puebla no solo es de día o tarde, en las noches también esta hermosa ciudad cobra vida y se vuelve especial, por esta razón, te invitamos a visitar el Centro Histórico los viernes a partir de las 8.30 de la noche. Si te gusta pasear en bicicleta sentir el viento en la cara y sobre todo, hacerlo a la luz de la luna, no debes dejar de pasar la oportunidad de ir a la Rodada Nocturna.

Todos los viernes se reúnen los ciclistas en el asta bandera del zócalo de la ciudad con la finalidad de empezar la rodada a partir de las 9, cada viernes es un recorrido diferente.

No lo dudes más y ven a disfrutar con tu familia esta hermosa experiencia, disfruta al aire libre y la emoción de conocer Puebla de noche, lo único que debes tomar en cuenta es traer casco, chalecos reflectores y seguir las reglas de seguridad ciclistas. La comunidad tiene un código de seguridad y sus reglas de circulación.

Ruinas de Catona

Cantona es un importante sitio arqueológico ubicado en el oriente de México, específicamente en el estado de Puebla, cerca de la frontera con el estado de Veracruz.
Fue una de las ciudades mesoamericanas con mayor grado de urbanización, probablemente fundada hacia el final del período preclásico tardío. La época de su mayor apogeo corresponde al período epiclásico, es decir, al período en el cual Teotihuacan dejó de ser el principal centro de poder en la región del Altiplano Central y pequeños estados regionales rivalizaban entre sí por el control de las distintas rutas de comercio. Cantona fue uno de estos centros regionales, y controlaba los recursos de la Sierra Madre Oriental.

Asentada sobre un malpaís, la ciudad basó su economía en su posición estratégica para supervisar el tránsito por el valle de Serdán, así como en la extracción, la artesanía y el comercio de obsidiana. Se considera uno de los centros urbanos más grandes descubiertos a la fecha en Mesoamérica. Las ruinas incluyen una red de caminos de más de 500 calles adoquinadas, más de 3 mil patios individuales o residencias, más de 24 juegos de pelota y una acrópolis muy elaborada con muchos edificios y templos ceremoniales.3 Cantona fue abandonada tras las invasiones chichimecas en el siglo XI.

Museo Nacional de los Ferrocarriles

Está ubicado donde se encontraba la estación del Ferrocarril Mexicano, inaugurada el 15 de septiembre de 1869 por el presidente Benito Juárez.
Fue inaugurado en 1988, dedicándose a la protección, estudio, rescate y difusión de la herencia ferroviaria mexicana. En este atractivo museo, usted se encontrará con los más preciados bienes producidos por los ferrocarriles mexicanos en sus magníficas colecciones.
Actualmente, el Museo adquirió el status de Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero. Entre sus principales atractivos se encuentran: carros de pasajeros, una exposición permanente de locomotoras, cabuses, coches de carga, maquinaria, herramientas utilizadas en la operación de los ferrocarriles, cursos y talleres, visitas guiadas dramatizadas, conferencias y conciertos.

Popocatépetl

Según la leyenda colonial, el Popocatépetl fue un guerrero legendario llamado Popoca que, al regresar victorioso del campo de batalla, se encuentra con la inesperada muerte de su princesa amada, tras lo cual sube al pináculo del templo con ella en sus brazos y se entregan a sí mismos como ofrendas a los dioses. El nombre náhuatl o prehispánico que recibe el Popocatépetl es Xalitlehua.

Otra leyenda relacionada con este volcán es aquella relacionada con uno de los cariñosos apodos que la población de las localidades cercanas a otorgado a la montaña. A este volcán también se le conoce como Don Goyo, apocope de Gregorio, pues se dice que, de vez en vez, un anciano se aparece rumbo a “alguna parte” en los diferentes poblados de la zona y se hace llamar Don Gregorio o Gregorio Chino. La gente del lugar asegura que este anciano es la personificación del volcán que viene a asegurarse de que las personas que habitan la zona obren de buena fe y muestren respeto al volcán para que, de ser así, la buena fortuna les sonría.

El Niño de Momoxpan

Ruidos, lamentos, gritos, sonidos de cadenas arrastrándose e incluso se cuenta que pueden verse pequeñas flamas azules salir del suelo de Momoxpan. La leyenda dice que constantemente se aparece un niño de aproximadamente 8 años que usa taparrabos y huaraches. Siempre se le encuentra escavando desesperadamente. Todos los que se han acercado a ayudarle coinciden en que el niño les dice que debajo de las construcciones están los cadáveres de sus hermanos indígenas que fueron asesinados durante la conquista. El niño también asegura que esas almas no descansarán en paz hasta que sean desenterrados, razón por la que ahí suceden tantos eventos paranormales. Muchos dicen que al hacer remodelaciones o excavaciones suelen encontrarse restos de cadáveres. ¿Y si el niño tiene razón?

El Charro Negro

En el Teatro Principal, el Teatro de la Ciudad, el Puente de México, el Río Atoyac, así como en diferentes patios del centro histórico de Puebla, se dice que se puede ver a un hombre de una estatura descomunal vistiendo un reluciente traje de charro negro. Los rumores son tantos que es imposible saber cuál es el original. Hay quienes aseguran que es un alma en pena, otros son más dramáticos y lo asocian con el diablo, pero la mayoría dice que si le hablas te ofrece un gran tesoro a cambio de cumplir una simple tarea que nadie ha sido capaz de llevar a cabo. Los que aceptan terminan desaparecidos, llevados en los hombros del misterioso Charro.

La Fuente de los Muñecos

Ubicada en la 18 Norte (entre la 24 y la 22 Oriente), esta fuente tiene como atractivo principal una estatua de un niño y una niña: él sujeta un paraguas y ella unos libros escolares. Se cuenta que se construyó después de la desaparición de los hijos de dos importantes capataces del actual barrio de Xonaca, allá por la década de los años treinta.

Los niños eran conocidos como “los muñecos”, ya que sus padres ponían un verdadero esmero en vestirlos de forma impecable a pesar de que todos los días, al regresar de la escuela, los niños llegaban con las rodillas raspadas y los zapatos sucios de tanto jugar. Su desaparición fue misteriosa y jamás se encontró rastro alguno de ellos. La leyenda dice que por las noches las estatuas desaparecen, se les escucha cantar o reír por las calles; y que antes de que el sol salga los dos niños estatuas regresan a su lugar. Algunos vecinos aseguran ver los zapatos sucios y las rodillas raspadas de las estatuas. ¿Te atreves a ir a jugar con ellos?

El Museo de Arte de San Pedro

Este maravilloso lugar ubicado en la esquina de la 4 Norte y 2 Oriente, fue construido antes del año 1600 como un hospital que estuvo a cargo de la milicia, la iglesia y el Estado. Pasaron muchos años y el inmueble ha sido utilizado como escuela de arte dramático, centro deportivo, biblioteca pública, oficina de pasaportes, registro civil, entre otros departamentos gubernamentales.

No ha habido personal del lugar que no haya sentido algún tipo de presencias, escuchado ruidos extraños o ver sombras inexplicables. Fue hasta el año de 1998 que descubrieron la razón de dichos sucesos paranormales, y es que durante la remodelación del lugar para convertirlo en lo que hoy es un museo, encontraron cientos de esqueletos humanos debajo del antiguo piso. Al parecer, todos aquellos que fallecían en el antiguo hospital eran enterrados en el patio del mismo.

Te reto a que lo vistes en la próxima noche de museos, es probable que no sólo veas arte.

La Llorona de Tlaxco

Muchos habitantes de la Sierra Norte de Puebla aseguran escuchar sus llantos por las noches. Al parecer comenzó a escucharse por allá de 1796 y la gente testifica que la han visto deambular con sus largos vestidos blancos por la oscuridad de la noche.

A esta mujer sólo se le escucha llorar y gemir, sin clamar por sus hijos, como narra la leyenda original que existe en México desde la época colonial.

La Casa del que Mato al Animal

La próxima vez que pases por la casa No. 201 sobre la Avenida 3 Oriente, detente a observar su maravillosa arquitectura sabiendo que era la casa del Virrey de España Pedro de Carvajal; un hombre viudo que cuidaba de sus 2 hijos. Cuenta la leyenda que durante una fiesta en aquella casa, se apareció una terrible bestia que se comió a su hijo menor. Después el Virrey ofreció una gran recompensa para quien atrapase a dicho monstruo.

Una noche apareció un humilde joven montando a caballo con la cabeza de aquella bestia que se había comido al hijo del Virrey. El joven era nada más y nada menos que un antiguo enamorado de Teodora, hija del Virrey. Años atrás, los enamorados habían cortado toda relación pues sabían que el padre de Teodora jamás consentiría su amor debido a su condición económica. En lugar de riquezas el humilde joven solicitó la mano de Teodora, que fue concedida junto con una gran dote.

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